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De Quimeras y Ensoñaciones

La princesa Teresa y el sapo Espartero

Erase que se era una maestra de escuela, por más señas, muy fea, una tiza resbaladiza, una pizarra con mucha marcha. ¡Arza morena la pata! . Que quiero verte la pierna, la entrepierna . Jate tú, que moderna, dice entrepierna, ya tá bien, comienzo el cuento y no prometo que si no os gusta me vaya a cortar las venas. ¡¡ Ay que pena, penita pena ¡!

Teresa la marquesa, tipití, típiTeresa, tenía una corona, tipití, tipitona, con cuatro monaguillos,
tipití, tipitillos, y un cura sacristán, tipití, tipitán.

La princesa Teresa vivía en un castillo de ladrillos de oro , suelos de cachemire, paredes de seda fina y a la muy ladina sin embargo, le faltaba algo.
¿Sería quizá entrar en Gran Hermano? – Amos Anda baranda –
¿Sería quizá atravesar el Ebro a nado? - ¡Que hay muchos puentes, so pazguato ¡
¿Sería quizá adoptar un perro o un gato? – Eso ya lo hacía todos los días, Señora María, de pies calientes y manos frías.

un, dos, tres un pasito pa' lante María
un, dos, tres un pasito pa' atras
Ella es como un pecado Mortal
que te condena poco a poco
Ella es un espejismo sexual que te vuelve loco, loco
Así es María blanca como el día

¿Sería quizá aprender a tocar el saxo? - ¡Que sofocón, creí ver con e !
¿Sería quizá aprender italiano ano ano? – Acertaste hermano. Aprender italiano. Ya, claro, con tanto Romano suelto , ella quería, la tía, entenderse con los leones del circo romano pa que no se comiesen a los cristianos y ya de paso adoptarlos, a los leones, no a los cristianos.

Un día de abril paseando por el jardín, encontrose a un sapo descansado boca abajo.
-Eh tú, bicho feo, largo de ese camafeo-
-man Io poco parlo spagñolo, mamma mía, Io soi Italiano.

¡¡ Un sapo que habla italiano ¡¡. La princesa Teresa se quedó patitiesa.
Era lo que andaba buscando.

-Ranita bonita, minino lindo, ¡¡Ay que cosita mas preciosa osa osa¡¡ . No os marcheis, acercaros. No os preocupeis, que no voy a acariciaros. Me dais asco (esto último, claro, lo dijo por la bajo) . ¿Cómo os llamais? .
-Soy un sapo espartero , Italiano, desde Turín crucé el charco a nado pa veros a vos, princesa Teresa, pues de vos estoy enamorado.
(Acá se oye decir un “ ¡¡¡¡¡ Ohhhhhhhhhhhhhhhhhh ¡¡¡¡¡¡ “ muy alto y también un “Cursi más que cursi” y también un “jajajajajajajajajajaja, un sapo enamorado” y además un “ ¡La cagaste Burt Lancaster ¡ a otra nena con esa lisonja panameña” )
Casi del susto, los pelos de arriba, los de arriba, eh, los de arriba, los de la cabeza de la princesa Teresa se cambiaron de color y viraron momentaneamente a negro kunta-kinte, aluego la princesa Teresa se carcajeó delante de las cejas de sapo Espartero y no le mandó a freir espárragos por que era Italiano, y no le achuchó a sus perritas gordis, guau guau, porque no merecía la pena, que sino…,
Dale alegría a tu cuerpo Macarena, Que tu cuerpo es pa' darle alegria y cosa buena .

-Sapito bonito, sapito bonito, yo te quiero bien, tú lo sabes. Amos, sin mas dilaciones, al grano Mariano, yo lo único pa lo que te quiero es pa aprender italiano.
-¿Y no me darías ni tan siquiera un besito chiquito chiquito de la calzada hada hada?
-¡Que no jo.er¡ ¡Que no¡
-Pues con viento fresco, arrivererchi, cruzo el Ebro a nado y baibai bambina.
-Espera sapito bonito, ¡¡ Hagamos un trato ¡¡
-Te escucho, pero antes, llama a tus chuchos y delante de ellos sellemos el pacto, que de ti me fio menos que de un cubito de hielo en el microondas, ¡Que vengan las gordas!

Os resumo, mientras ellos toman su zumo, el pacto al que llegaron: “ Estamos en abril, y desde aquí hasta diciembre, el sapo Espartero le daría clases a la princesa Teresa de Italiano, y llegado el día 7 de diciembre, por su cumpleaños, la princesa Teresa le daría a cambio un besito muy chiquito al sapo Espartero en los morros”
Y los días pasaron muy despacio. El sapo tan feo. La Teresa tan dispuesta a aprender Italiano y un día llegó el 7 de diciembre. La princesa ya había aprendido Italiano, incluso se fue a Turín a entenderse con los milaneses que hablaban en veneciano ano ano ano, jejeje. Y ese día de cumpleaños el sapo exigió hacer cumplir la promesa. Y Teresa que se hacia la sueca. Tejiendo hilos de oro con la rueca, jugando a las muñecas, tomando té con fresas y haciéndole ascos al sapo.
Una promesa, es una promesa, querida princesa, si no la cumplís, el Bisbal vendrá y os cantará Bulería, bulería. ¡Vaya castigo divino¡ Antes beso a un sapo apo apo.
Y dicho y hecho, el sapo Espartero saltó al brocal del pozo y allá esperó.
En un tris tras estuvo la princesa de tirarlo dentro pa jogarlo, pero los sapos son de agua y saltan cual piojo, saldría del pozo y … además el Bisbal, uf, eso ni soñarlo. En fin que sin más preámbulos le dio un beso, así, sin desearlo, amos, y ….
TaTaTaTaTaTaChiChiChiChiChinTaTaTaTaChero
El sapo Espartero se convirtió en un apuesto Príncipe, todo un señor caballero, un caballero de los de lanza en astillero, rocín flaco y galgo corredor, si señor, si señor.
La princesa Teresa, ni cortada ni capuchino, ni sin leche, le atizó un mordisco en … Bueno, esto ya dejémoslo pa la intimidá.
Y sabido es que todos los cuentos acaban en boda y como aleí por ahí escrito, antes del prózimo 7 de diciembre, una maña con moño y un italiano con redaños celebrarán esponsales y a los demás nos darán por toas las marsupiales.
Y adoptaron a los leones del circo, a los gatos callejeros, a los perros de la perrera . Jo, tio, la repera.

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